Colombia: valor probatorio de capturas de pantalla o «pantallazos» extraídos de la aplicación WhatsApp

Por Claudia Madrid Martínez

El pasado 10 de febrero, la Corte Constitucional colombiana, con ocasión de una acción de tutela instaurada por una trabajadora contra su empleador alegando que su relación laboral no fue renovada para el 2019 debido su estado de gravidez, reconoció valor probatorio a capturas de pantalla o “pantallazos” extraídos de la aplicación WhatsApp (Sentencia T-043 de 2020).

En esta importante decisión, que se da en el marco de un litigio doméstico pero que puede tener importantes repercusiones para la litigación internacional, la Corte parte de la idea de un Derecho dúctil que evoluciona conforme los cambios que se producen en la sociedad, en sus diferentes ámbitos, ya sea el cultural, el económico o el tecnológico.

Así, la Corte admite que los avances tecnológicos han influido en todos los aspectos de la vida de los individuos y, desde luego, el Derecho no escapa a esta realidad. El Derecho “…debe hacer frente a los distintos retos que presentan las exigencias de la vida en sociedad, por ejemplo, a través de regulaciones que atiendan los fenómenos actuales o desde la propia administración de justicia”.

Afirma la Corte:

“…más allá de la implementación de nuevas herramientas tecnológicas que favorezcan la eficacia en el ejercicio de impartir justicia y mejorar la interrelación con el usuario, los avances tecnológicos conllevan otro desafío para el derecho probatorio, pues las nuevas formas de comunicación virtual en algunas ocasiones o escenarios pueden constituir supuestos de hecho con significancia en la deducción de determinada consecuencia jurídica. Por ello, los científicos de la dogmática probatoria han analizado las exigencias propias de la producción, incorporación, contradicción y valoración de elementos probatorios extraídos de plataformas o aplicativos virtuales”.

Recurriendo a la doctrina comparada, la Corte reconoce la existencia de expresiones tales como “prueba digital”, “prueba informática”, “prueba tecnológica” o “prueba electrónica” y prefiere esta última por estimar que, desde un punto de vista lingüístico, es la más adecuada para abarcar la generalidad de fenómenos que se puedan presentar en la práctica forense.

Dentro del género prueba electrónica, la Corte se refiere en particular al documento electrónico, el correo electrónico, el SMS (Short Message Service), y los sistemas de videoconferencia aplicados a las pruebas testimoniales.

Dentro de los SMS, se refiere a la aplicación WhatsApp, y la define –asumiendo el concepto de Bueno de Mata– como “un software multiplataforma de mensajería instantánea pues, además del envío de texto, permite la trasmisión de imágenes, video y audio, así como la localización del usuario”.

Ahora bien, las capturas de pantalla que se hagan del mensaje –afirma la Corte haciéndose eco de la opinión de Bielli– “no son prueba electrónica, sino una mera representación física materializada en soporte papel de un hecho acaecido en el mundo virtual”. No se trata de un documento electrónico sino de una simple reproducción del mismo, carente de metadatos, por lo cual el juez no puede establecer la integridad del documento, o asegurar su necesaria preservación a los efectos de ser peritado con posterioridad.

Así, las capturas de pantalla, al no tener metadatos y poder ser fácilmente alteradas, no son prueba electrónica, pero constituyen prueba indiciaria, cuya valoración corresponde al juez, quien deberá analizarla en conjunto con los demás elementos probatorios del caso.

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