Venezuela: 20 años de vigencia de la Ley de Derecho Internacional Privado

Hoy 6 de febrero de 2019, Venezuela celebra los 20 años de vigencia de la Ley de Derecho Internacional Privado, primera Ley autónoma sobre la materia en el continente. Para celebrarlo, la cátedra de Derecho Internacional Privado y Comparado de la Universidad Central de Venezuela y el Instituto Maekelt han organizado una jornada para discutir algunos aspectos puntuales de la Ley.

Desde Cartas Blogatorias celebramos también la vigencia de este importante instrumento normativo y compartimos con nuestros lectores, la palabras pronunciadas por el profesor Eugenio Hernández-Bretón durante la apertura y la clausura de este acto de celebración.

La LDIP y la universidad venezolana*

La Ley de Derecho Internacional Privado es el resultado de la labor incansable de la universidad venezolana. Se trata de una Ley motivada por universitarios, ideada y redactada por universitarios y hecha para universitarios, con el deseo de colaborar con el mejoramiento del sistema normativo venezolano.

El 15 de septiembre de 1958, pocos meses después de que reviviera la coexistencia democrática en el país, el entonces Ministro de Justicia, Andrés Aguilar Mawdsley, profesor de Bienes y Derechos Reales, designó la comisión encargada de redactar el proyecto de Ley de Normas de Derecho Internacional Privado. Sus integrantes fueron tres profesores universitarios, a saber: Joaquín Sánchez-Covisa y Gonzalo Parra-Aranguren, profesores de Derecho Internacional Privado, y alumnos del profesor Lorenzo Herrera Mendoza, gran promotor de los estudios de Derecho Internacional Privado en el país, y el tercer miembro fue Roberto Goldschmidt, quien la presidió, siendo a la vez Director del Instituto de Derecho Comparado del Ministerio de Justicia. Dos tres de los tres miembros de la Comisión –Goldschmidt y Sánchez-Covisa– fueron inmigrantes que escaparon del terror y la intolerancia que devoró sus tierras de origen.

En breve plazo, habiendo trabajado arduamente, culminaron su encargo. En 1963, circuló la primera versión del Proyecto y en 1965, la segunda versión. Aunque no fue presentado al Congreso en los años inmediatos posteriores, el Proyecto se mantuvo vivo entre nosotros, principalmente en las explicaciones de clase de los profesores Sánchez-Covisa, Parra-Aranguren y Tatiana de Maekelt, tanto en los cursos de pre como de postgrado.

El 15 de julio de 1995 se reunieron por primera vez los profesores de Derecho Internacional Privado de todas las universidades venezolanas en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela. Producto de las deliberaciones durante la reunión fue una comunicación suscrita por todos los asistentes y dirigida al Ministro de Justicia, solicitando el rescate del Proyecto original y luego de su necesaria actualización, fuese presentado al Congreso Nacional como parte de la iniciativa legislativa del Poder Ejecutivo.

Una vez seguidos los trámites de revisión, todos los profesores de la Cátedra de Derecho Internacional Privado se sumaron al esfuerzo de lograr la revisión del Proyecto en breve tiempo. El Proyecto actualizado ingresó al Senado el 2 de julio de 1996 y una vez cumplidos los trámites de rigor, la primera discusión en la Cámara del Senado se inició el 21 de mayo de 1997 y el 26 de noviembre de ese mismo año se completó la segunda discusión.

El trámite en la Cámara de Diputados se desarrolló entre el 29 de noviembre de 1997 y el 9 de julio de 1998, fecha esta última en la que resultó aprobada en segunda discusión y sancionada la Ley de Derecho Internacional Privado.

Por disposición del Presidente de la República, el profesor Rafael Caldera Rodríguez, se fijó un acto especial en el Palacio de Miraflores para proceder a la promulgación de la Ley. La fecha elegida fue el 6 de agosto de 1998, coincidencialmente, esa es la fecha aniversario del nacimiento de ese gran sabio que fue el profesor Caracciolo Parra León, padre del gran venezolano que fue el profesor Gonzalo Parra Aranguren, y también la fecha aniversaria de la graduación de Abogado en la Universidad Central de Venezuela, mención summa cum laude, de la inolvidable profesora Tatiana de Maekelt, quien recibió su título de manos del propio Presidente de la República en el aula magna. Fue ella quien asumió el Proyecto como propio y capitaneó la Cátedra de Derecho Internacional Privado para superar todos los obstáculos que aparecieron durante la discusión del Proyecto en el Congreso y lograr el “Ejecútese” presidencial en un tiempo relativamente breve.

Ese mismo día fue publicada la Ley en la Gaceta Oficial No. 36.511. Por expreso mandato de su artículo 64, la Ley entró en vigor seis meses después de su publicación en la Gaceta Oficial. Ello tuvo lugar el 6 de febrero de 1999, hace exactamente 20 años. Desde entonces iniciamos la tarea de divulgar su texto y hacer del público conocimiento sus bondades y sus novedades, anticipamos los problemas que sus disposiciones habrían de crear en su aplicación práctica y orientamos las soluciones y la discusión por parte de los interesados.

La Cátedra de Derecho Internacional Privado viajó por todo el país llevando con entusiasmo sus conocimientos para compartirlos con las audiencias universitarias del país. La labor divulgativa no se limitó a conferencias y jornadas, sino que desde entonces se han publicado decenas de artículos y libros sobre la Ley, así como la obra de la jurisprudencia en buena parte ha seguido el sano criterio que ha expresado la universidad venezolana sobre la materia.

Hoy conmemoramos no solamente la entrada en vigor de la Ley y todo lo alcanzado desde entonces, sino el esfuerzo, la dedicación, la perseverancia y el ánimo imbatible de la universidad venezolana que, sin parcialidades partidistas, está al servicio de la gran nación que merece ser Venezuela.

Bienvenidos todos a esta Jornada que deseamos sea de provecho para los asistentes y de la cual esperamos poder dejar testimonio escrito. Y muchas gracias a las autoridades de nuestra Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas y de la Gerencia de Información, Conocimiento y Talento de nuestra Universidad, así como a todo el personal que nos apoya. Ellas nos han permitido utilizar esta hermosa y cómoda “Sala E” o “Sala Francisco de Miranda” de la Ciudad Universitaria.

La “historia secreta” de la LDIP**

El proceso de formación de la Ley de Derecho Internacional Privado puede dividirse en dos etapas: Una primera etapa, que corresponde a la elaboración del Proyecto original entre 1958 y 1963, a la cual siguieron ciertas ligeras modificaciones que fueron divulgadas en 1965 (“Primera Etapa”). Y una segunda etapa, que corresponde al “rescate” del Proyecto en 1995, con ocasión de la celebración en Caracas de la Primera Reunión Nacional de Profesores de Derecho Internacional Privado, y que concluyó con la promulgación de la Ley en agosto de 1998 (“Segunda Etapa”).

Cada una de esas dos etapas estuvo determinada por los desarrollos científicos de su momento. No puede explicarse el contenido de la Ley sin tomar en cuenta el pensamiento jurídico nacional y extranjero existente para las respectivas oportunidades en que se desarrollaron los acontecimientos que condujeron a la redacción y aprobación de los textos respectivos.

Pero hay más. En lo que quedó escrito en la Ley hay una historia que no está escrita en ninguna parte. Pero esa historia no escrita, esa “pequeña historia”, como dirían los franceses, que me ha sido posible conocer por variadas razones, bien vale la pena contarla, para ayudar a entender mejor las normas de la Ley y a orientar futuras investigaciones en la materia.

Por supuesto que no tengo una historia para cada uno de los artículos de la Ley. Tengo alguna historia de algunos de los artículos de la Ley. Y esas historias las tengo bien porque me tocó estar allí cuando sucedieron los hechos que voy a relatar, y esto es respecto de la Segunda Etapa de la Ley, o bien porque recibí la información en conversaciones que sostuve con el doctor Gonzalo Parra Aranguren, uno de los proyectistas originales, con ocasión de las visitas que con frecuencia le hacía en su casa de habitación en Caracas. Esto último es con respecto a la Primera Etapa de la Ley.

Espero no estar violentando ningún deber de confidencialidad y espero que mis relatos sean claros o por lo menos despierten la curiosidad de continuar investigando lo escrito en la Ley y proseguir con la tarea de hacer de la Ley un instrumento útil para hacer mejor justicia en los casos con elementos de extranjería relevante.

Vamos entonces a la “pequeña historia” de la Ley.

Al resucitar el Proyecto en 1995 era clara la necesidad de una actualización del Proyecto. Entre 1965 y 1995 habían tenido lugar acontecimientos importantes, por ejemplo, la codificación interamericana de Derecho Internacional Privado, la reforma del Código Civil en 1982, el nuevo Código de Procedimiento Civil en 1986, que impactaban en el Proyecto. Además, en 1996 el doctor Parra Aranguren fue electo magistrado de la Corte Internacional de Justicia en La Haya y esto resultó ser un factor muy importante.

El artículo 1° de la Ley, en principio, seguía muy de cerca el texto del artículo 8 del Código de Procedimiento Civil. Pero al regresar el doctor Parra Aranguren de su primer viaje a La Haya, a los meses de haber asumido su cargo, nos reunimos una mañana en la oficina de la doctora Maekelt y de allí surgió la nueva redacción del artículo 1° por sugerencia del doctor Parra Aranguren.

El nuevo contacto con el Derecho Internacional Público hizo ver la utilidad de este Derecho para la solución de los casos de Derecho Internacional Privado. La redacción definitiva se hizo para evitar que se pensara que los tratados dejaban de ser fuente del Derecho Internacional Privado. La redacción del artículo persigue una función más pedagógica que técnica ampliando las fuentes del Derecho Internacional Privado.

El artículo 2° siempre ha sido un acertijo para mí, sobre todo su segunda parte, donde dice “y de manera que se realicen los objetivos perseguidos por las normas venezolanas de conflicto”. Un día, hablando de otras cosas, le pregunté al doctor Parra que me dijera de dónde vino esa idea. Y lacónico como él era en sus oraciones, me dijo que esa redacción había sido tomada de un proyecto de un famoso profesor holandés (Asser o Meijers). Lo he buscado, pero no he encontrado todavía lo que el doctor Parra me comentó. Hay que seguir intentando.

La cuestión de si es o no necesario el exequatur de las sentencias extranjeras es un tema de gran importancia práctica que no ha sido todavía bien entendido, más aún cuando nos percatamos que no le hemos prestado toda la atención a las palabras de la Ley. Así tenemos, que mientras el artículo 53 utiliza la palabra “efecto” y luego se refiere a los requisitos que debe cumplir la sentencia extranjera para surtir efecto en Venezuela, el artículo 55 usa la palabra “ejecución” y solo cuando sea necesario o se quiere “para proceder a la ejecución” de la sentencia extranjera es que se necesita seguir el procedimiento de exequatur en el cual se verifiquen los requisitos del artículo 53.

Una vez le pregunté al doctor Parra Aranguren por qué la diferencia terminológica en los artículos 53 y 55, y que además me dijera qué fue lo que se quiso con ello. El me respondió que al redactar esos artículos, Sánchez-Covisa y él quisieron expresar sus ideas acerca de que el juicio de exequatur era solo requerido para el caso del efecto ejecutorio de la sentencia extranjera, allí si debía haber control previo de la regularidad de la sentencia extranjera en un juicio principal de exequatur, pero que ello no era necesario cuando se tratara de casos en los que no había ejecución en el sentido procesal del término, como en los casos de sentencias de divorcio. También me dijo que ellos estaban al tanto que la idea de ellos no la iban a compartir los procesalistas y que por eso redactaron los artículos de la manera en que quedaron redactados “a ver qué pasaba con ellos”, me dijo. Y los artículos pasaron.

Los artículos 47 y 58 no se encontraban el Proyecto original, fueron incorporados entre 1996 y 1998. El 47 fue para corregir el artículo 2 del Código de Procedimiento Civil, mientras que el 58 fue para corregir el artículo 4 del mismo Código. Esta preocupación la expresamos nosotros, pues los artículos del Código procesal solo habían causado problemas. Me tocó proponer que el artículo 4 fuera sustituido por un texto que siguiera la redacción del artículo 394 del Código Bustamante, que realmente expresa lo que se quiere al permitir la litispendecia internacional.

Para el artículo 2 la propuesta fue redactarlo en afirmativo, valga decir: “La jurisdicción venezolana podrá derogarse a favor de tribunales y árbitros en el extranjero …”. Sin embargo, se prefirió seguir más de cerca la redacción de los artículos 2 y 4 del Código de Procedimiento Civil para no generar sospechas en el Congreso y que con ello se perjudicara el resto del articulado y el futuro de la Ley.

Pero tal vez lo que se quiso decir no quedó tan claro en el texto final. Además, el artículo 47 añadió al texto del artículo 2 del Código de Procedimiento Civil un tercer caso en el que no cabe la derogación convencional, esto es añadió el caso de inderogabilidad “cuando se trate de materias respecto de las cuales cabe transacción”, esto fue a proposición del doctor Parra Aranguren para seguir así el artículo 608 del Código de Procedimiento Civil. El artículo no se pudo corregir bien y sigue siendo defectuoso. Esta es una tarea pendiente.

Hubo muchos otros asuntos y dudas que nos surgieron respecto del texto de la Ley. Muchos de esos asuntos y dudas los quisimos conversar con los que estuvieron más cerca del texto de la Ley. Buscamos la oportunidad para conversar con ellos y tener respuestas y orientaciones, pero el tiempo va pasando, inclemente, sin vuelta atrás, mientras la vida transcurre y nos ocupamos en hacer otras cosas.

Hoy al conmemorar esta fecha aniversario, retomamos la conversación con los ya idos, con su recuerdo imborrable, con su puntualidad, con su elegancia, con su inmensa condición humana, con su infatigable capacidad de trabajo.

Por eso hoy es fecha para rendir –una vez más– homenaje a esos grandes venezolanos que fueron los redactores y los animadores de nuestra Ley de Derecho Internacional Privado, la primera Ley sobre la materia en el continente americano; homenaje que hoy hacemos a los profesores Lorenzo Herrera Mendoza, Joaquín Sánchez-Covisa, Gonzalo Parra Aranguren y Tatiana de Maekelt, cuyas enseñanzas habrán de continuar guiando los trabajos y los estudios que sabrán llevar adelante las generaciones más jóvenes, como las que hoy han participado con brillantes exposiciones en esta jornada en conmemoración del vigésimo aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Derecho Internacional Privado.

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* Palabras de apertura de la Jornada en conmemoración del vigésimo aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Derecho Internacional Privado, Sala Francisco de Miranda, Universidad Central de Venezuela, 6 de febrero de 2019.

** Palabras de clausura de la Jornada en conmemoración del vigésimo aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Derecho Internacional Privado, Sala Francisco de Miranda, Universidad Central de Venezuela, 6 de febrero de 2019.

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