Unión Europea: dos sentencias de interés del Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Por Laura Carballo Piñeiro

Dos recientes sentencias del Tribunal Europeo de Derecho Humanos afectan al derecho internacional privado, si bien se ocupan de cuestiones diferentes.

La primera de ellas ha sido dictada en el caso Orlandi y otros v. Italia (Núm. de solicitud 26431/12) y versa sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y su reconocimiento fuera del Estado donde se ha celebrado. La segunda es sobre el caso de Naït-Liman v. Suiza (Núm. de solicitud 51357/07) en el que el primero reclama frente a Suiza por no permitirle accede a la justicia civil y reclamar compensación por las torturas sufridas en Túnez frente al ministro presuntamente responsable y este Estado.

Orlandi y otros v. Italia concierne a dos ciudadanas italianas que se casan en Ontario (Canadá) en 2010. Tras su retorno a Italia solicitan la inscripción de su matrimonio en el Registro Civil italiano lo que le es denegado en tanto que este país desconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo. El mismo patrón se sigue en otros cinco casos acumulados a este, a efectos de que el Alto Tribunal se pronunciara sobre si se ha producido discriminación por razón de sexo, además de una violación del artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, esto es, derecho al respecto a una vida privada y familiar.

La decisión del Tribunal es de compromiso en el sentido de que se reafirma en su jurisprudencia anterior de que no existe obligación de reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo celebrado en el extranjero. Véase Schalk y Kopf v. Austria (núm. De solicitud 30141/04), Chapin y Charpentier v. Francia (núm. De solicitud 40183/07), ambas sobre el artículo 8 CEDH, y Oliari y otros v. Italia (núm. De solicitud 18766/11 y 36030/11) sobre el artículo 14 en relación con el 12 CEDH.

Pero recuerda que el régimen italiano ha evolucionado para proporcionar algún tipo de protección a las parejas del mismo sexo. Además de admitir las uniones civiles, la Ley núm. 76 de 20 de mayo de 2016 permite la inscripción de matrimonio y uniones civiles entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero en Italia.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos pone de relieve este dato para cuestionar el que no se haya proveído a estas familias de ninguno de los beneficios asociados a este registro. La conclusión por mayoría es que se ha violado el artículo 8 del CEDH. Un voto particular concurre con la mayoría pero difiere en la ratio decidendi, otro voto particular disiente.

Vale la pena recordar que esta cuestión tiene impacto especial en la Unión Europea, donde trece estados han ya admitido el matrimonio entre personas del mismo sexo: Alemania, Malta, Países Bajos, Bélgica, España, Suecia, Portugal, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Finlandia, Irlanda, e Inglaterra, Gales y Escocia. La jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos insiste en que no hay violación de derechos humanos por no reconocer estos matrimonios, pero la paradoja persiste de que un ciudadano de la Unión Europea puede estar casado en algunos estados y en otros no.

A pesar de la intensa uniformización del derecho internacional privado en la Unión Europea no existe un instrumento específico sobre la institución del matrimonio. Sí sobre la nulidad matrimonial, la separación judicial y el divorcio. El Reglamento (CE) 2201/2003 se ocupa de la competencia judicial internacional y el reconocimiento y ejecución de resoluciones judiciales dictadas en otros Estados miembros en estas materias, en tanto que el Reglamento (CE) 1259/2010 lo hace de la ley aplicable a la separación judicial y al divorcio. Nótese que este ultimo no abarca la nulidad matrimonial debido al interés de la Unión Europea de no inmiscuirse en el concepto de matrimonio.

El problema es que, si una holandesa y una venezolana casadas en España trasladan su residencia habitual a Italia, pueden encontrarse con que, llegado el momento de divorciarse, no encuentren foro de competencia judicial internacional donde plantear su solicitud. El foro natural es Italia pero, como el matrimonio no existe, no se puede solicitar el divorcio.

En 2016 se lanzó una Propuesta de Reglamento del Consejo relativo a la competencia, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones en materia matrimonial y de responsabilidad parental, y sobre sustracción internacional de menores (refundición) COM(2016) 411 final. Sin embargo, no hace referencia al problema aquí denunciado, por ejemplo, proponiendo un foro de necesidad que permitiera a estas parejas acceder a la nulidad matrimonial, la separación matrimonial o el divorcio garantizando, además, la seguridad jurídica dentro de la Unión Europea.
Abdennacer Naït-Liman es un nacional tunecino que en 1992 vivía en Italia. Allí fue arrestado un mes de abril y entregado a las autoridades tunecinas que lo torturaron en el edificio del Ministerio del Interior en Túnez. Cuando consiguió huir se dirigió a Suiza donde le fue concedido asilo. Hoy en día es nacional suizo.

En 2001, el Sr. Naït-Liman descubrió por la prensa que el anterior Ministro del Interior tunecino y presunto responsable último de sus torturas se encontraba convaleciente en un hospital ginebrino. Presentó una querella criminal contra él, pero este dejó el país antes de que fuera detenido.
A continuación presentó una demanda civil reclamando daños y perjuicios contra dicho ministro y el Estado tunecino. Sin embargo, el Tribunal Supremo Federal suizo entendió que no tenía jurisdicción puesto que las torturas habían sido padecidas en Túnez. El Sr. Naït-Liman, apoyado por diversas organizaciones no gubernamentales, denunció a Suiza ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por denegación de acceso a la justicia, entre otras cuestiones.

El 21 de junio de 2016 el Alto Tribunal sostuvo que no había habido violación del CEDH y el caso pasó a la Gran Cámara que se pronunció el pasado 18 de marzo en los mismos términos. Se ha perdido, pues, de momento la oportunidad de establecer un foro de necesidad en estos casos, cuando la víctima de torturas no tiene un foro alternativo, tal y como por otra parte ya se discutió en el seno del Institut de Droit International, en su sesión de Tallinn en 2015, a propuesta de Andreas Bucher.

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