Recientes tendencias del Derecho internacional privado: The PILIG Newsletter, Vol. 2

Por Javier Ochoa Muñoz

Nuestros colegas del PILIG (Private International Law Interest Group de la American Society of International Law) vuelven a brindarnos un extraordinario aporte para el estudio y seguimiento de los asuntos del Derecho internacional privado en la escala global.

Nos referimos al segundo volumen del PILIG Newsletter cuyo lanzamiento inicial comentamos en un post anterior.

Vale recordar que el propósito esencial del boletín es difundir noticias sobre Derecho internacional privado, sin concentrase en el análisis de fondo de las mismas, sino proporcionando más bien información puntual sobre acontecimientos y eventos que puedan ser útiles para el trabajo de los especialistas en la materia. Se busca divulgar desarrollos recientes que pueden incluir nuevas regulaciones; decisiones judiciales y arbitrales; tratados, convenciones, soft law; así como trabajos científicos, conferencias, etc.

El nuevo volumen reafirma su ámbito global al incorporar una sección que desborda los contenidos regionales o continentales para enfocarse en los asuntos de estricto orden transnacional. Sus editores advierten que el boletín no solo tiene un alcance global, sino que procura presentar una perspectiva globalizada del Derecho internacional privado.

De modo que en sus secciones regionales se sintetiza buena parte de los avances y noticias más relevantes de todos y cada uno de los continentes del planeta. Pero, además, se resumen informaciones que no están limitadas a un continente o región específica, las cuales precisamente conforman su nueva sección de “Global Conflic of Laws”.

Hacemos una pausa especial para reseñar el aporte que hace nuestro estimado colega, Cristián Giménez Corte, en su nota editorial, al identificar algunas tendencias globales del Derecho internacional privado en los últimos años, especialmente, durante el año 2015.

En primer lugar confirma un dato que otros hemos venido señalando desde hace tiempo, esto es, la creciente relevancia que tienden a tomar los asuntos procesales transnacionales, evidenciándose la necesidad de herramientas más eficaces en la práctica. La observación se extrae, en este caso, a partir de la proliferación de nuevos instrumentos como el nuevo Reglamento Europeo sobre procesos de escasa cuantía, las recientes normas sobre cooperación jurídica internacional de España y el nuevo Código de procedimiento civil de Brasil.

Por otra parte, Kazajstán y Costa Rica han ratificado el Convenio de La Haya sobre Notificaciones, cuya interpretación y aplicación ha planteado desafíos que dejan verse en la jurisprudencia reciente de los EE.UU. También apunta que Austria, Marruecos, Tayikistán y Brasil han ratificado recientemente la Convención de la Apostilla.

¿Quién gobierna el ciberespacio? Cristián percibe una tendencia notable que contribuye a dar respuesta a esta pregunta. Tribunales locales como los de México, Canadá, el Reino Unido y Austria vienen afirmado jurisdicción extraterritorial sobre empresas multinacionales de internet, entre ellas Google y Facebook.

A su vez, afirma que el arbitraje mantiene su continuo crecimiento, tal como lo demuestran las últimas regulaciones que han adoptado Rusia, Australia, Baréin y Brasil.

Siguiendo una tendencia muy importante acentuada a partir de 2014, cuando cuatro países aprobaron leyes sobre Derecho internacional privado, destaca que también Baréin, Indonesia, Vietnam y República Dominicana recientemente han promulgado leyes en este campo.

Algunas líneas negativas también se dejaron ver en materia de reconocimiento de sentencias extranjeras. Cristián resalta que durante 2015 la reciprocidad se hizo presente en el debate. Por ejemplo, una decisión japonesa negó la ejecución de una sentencia china, y una decisión de Estados Unidos rechazó un fallo taiwanés, basándose en la falta reciprocidad. Sin embargo, un tribunal israelí llegó a la conclusión contraria reconociendo una sentencia Rusa a pesar de la falta de un acuerdo de reciprocidad.

¿Cuándo un caso es internacional? Agrega la nota editorial que esta interrogante clásica encontró nuevos avances en su respuesta a través de los Principios de La Haya sobre la elección de ley aplicable en materia de contratos comerciales internacionales y el propio Convenio de La Haya sobre acuerdos de elección foro.

Estos instrumentos parecen establecer un criterio objetivo sobre la internacionalidad, a diferencia del Reglamento Roma I y la ley modelo sobre arbitraje de la CNUDMI. El caso debe tener conexiones reales con más de un estado. La jurisprudencia de los Estados Unidos parece seguir este enfoque.

Adicionalmente, confirma que los estudiosos del Derecho internacional privado ya no sólo hacen frente los conflictos de leyes, sino también a los conflictos de regulaciones de diferente naturaleza. Por ejemplo, el Tribunal Europeo de Justicia decidió entre la aplicación de la Convención de Nueva York de 1958 y un Reglamento de la UE sobre reconocimiento de decisiones extranjeras; un tribunal de Illinois decidió entre la aplicación de las leyes estatales, federales y extranjeras en un caso de arbitraje; y la Convención de las Naciones Unidas sobre la transparencia en los arbitrajes entre inversionistas y estados en el marco de un tratado establece los criterios para resolver los conflictos entre “reglamentos”, entre “reglamentos” y “tratados”, y entre “reglamentos” y “leyes”.

De nuevo vuelve a advertirse el progresivo adelgazamiento de la línea que separa el Derecho internacional público y privado, con recurrentes batallas judiciales sobre la inmunidad de jurisdicción de los Estados que han tenido emblemáticos episodios en Italia, Zambia, Australia, Filipinas, Singapur y los Estados Unidos.

En particular, apunta Cristián, se han librado importantes litigios sobre deuda extranjera soberana en los Estados Unidos y Europa, mientras Argentina y Bélgica han promulgado leyes sobre la materia siguiendo la resolución de la Asamblea General de la ONU sobre principios básicos de procesos de reestructuración de deuda soberana. 

Contradictoriamente, mientras la mencionada resolución de la ONU reconoce la inmunidad de jurisdicción de los Estados, el nuevo Acuerdo Transpacífico de cooperación económica somete directamente a los Estados a arbitraje internacional.

La vieja dialéctica entre el individuo y la comunidad, lo público y lo privado, el mercado y el Estado, toma lugar ahora en el ámbito global, y las regulaciones de Derecho internacional privado parecen estar reflejando paradigmáticamente esta tensión.

Por un lado, los Estados siguen dictando leyes sobre arbitraje, permitiendo a sus ciudadanos eludir los tribunales nacionales; los Principios de La Haya sobre contratos internacionales apuntan a un Derecho transnacional; y el Acuerdo Transpacífico de cooperación económica somete al Estado a arbitraje internacional, prohibiendo la promulgación de leyes nacionales que contradigan las regulaciones del Acuerdo.

Por otro lado, esos mismos Estados continúan emitiendo regulaciones de Derecho internacional privado en un intento por someter el fenómeno transnacional a las leyes locales; la Convención de Naciones Unidas sobre la transparencia en los arbitrajes entre inversionistas y estados en el marco de un tratado apuesta por la publicidad del arbitraje, basándose en el derecho a una audiencia pública consagrado en le Declaración Universal de los Derechos Humanos; y la resolución de la ONU sobre los principios básicos de los procesos de reestructuración de deuda soberana refuerza el principio de inmunidad estatal y la soberanía del Estado.

Esta interesante reflexión viene acompañada de una pregunta de mayúscula actualidad, que Cristián deja en el aire para sus lectores y nosotros hacemos lo mismo con los nuestros:

¿Puede el Derecho internacional privado contribuir a lograr un balance, un punto de encuentro, una síntesis?

Podemos discrepar o coincidir con las observaciones de Cristián. En particular, nosotros coincidimos con casi todas. En cualquier caso, representa una extraordinaria lectura de los acontecimientos y tendencias del Derecho internacional privado desde la perspectiva global.

Hemos leído con inmenso interés y satisfacción el nuevo volumen. Se trata de un valioso texto que consideramos lectura obligada para cualquier estudioso de esta disciplina. Ante la abrumadora cantidad de información que circula a diario en las diversas publicaciones de Derecho internacional, el propio editor propone “hacer una pausa, respirar, dar un paso atrás y disfrutar de una perspectiva panorámica de Derecho internacional privado.”

Pueden descargar aquí el boletín.

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