México: nueva regulación de la adopción internacional

Por María Mercedes Albornoz

El día 2 de diciembre de 2015 fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el Reglamento de la Ley General de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, esta última publicada oficialmente un año atrás, el 4 de diciembre de 2014. La ley crea el Sistema Nacional de Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y el instrumento más reciente regula diversos aspectos que facilitarán la implementación de dicho sistema. Tanto la ley como su reglamento están concebidos principalmente para casos de derecho interno. Sin embargo, por un lado, en varias ocasiones aluden a los tratados internacionales de los que México es parte y, por otro, contemplan la adopción internacionales de niños, niñas y adolescentes.

En cuanto al concepto de adopción internacional, el elemento relevante a los fines de determinar la internacionalidad no es la nacionalidad sino la residencia habitual de adoptantes y adoptado en países diferentes. Con las nuevas disposiciones queda superado el criticado concepto contenido en los artículos 410 E del Código Civil Federal y del Código Civil para el Distrito Federal, en virtud del cual “adopción internacional es la promovida por ciudadanos de otro país, con residencia fuera del territorio nacional”. Esa noción dejaba fuera tanto las adopciones solicitadas por mexicanos residentes en el extranjero, como las adopciones promovidas por adultos residentes en México con respecto a menores que viven en el exterior.

La nueva ley se limita a establecer –de modo amplio– que la adopción internacional es “aquélla que se realice en términos de lo dispuesto por los tratados internacionales en la materia” (artículo 4, III). Pero quizás lo más interesante es lo que se encuentra en el reglamento, que confiere un carácter central al lugar de residencia de adoptantes y adoptado. Se distingue la adopción internacional en la que México participa como país de origen, de aquélla en la que México participa como país de recepción. En la primera, “los solicitantes de adopción tienen su residencia habitual en el extranjero y pretenden adoptar una niña, niño o adolescente con residencia en México” (artículo 87 del reglamento). En la segunda, “los solicitantes de adopción tienen su residencia habitual en México y pretenden adoptar una niña, niño o adolescente con residencia en el extranjero” (artículo 100 del reglamento).

A fin de asegurar que los derechos de niñas, niños y adolescentes que son sujetos de una adopción internacional sean garantizados y se respete el interés superior de la niñez, la ley establece en su artículo 31 que la legislación aplicable deberá disponer lo que sea necesario. Esto igualmente se extiende hasta garantizar que la adopción internacional “no sea realizada para fines de venta, sustracción, retención u ocultación ilícita, tráfico, trata de personas, explotación, las peores formas de trabajo infantil o cualquier ilícito en contra de los mismos”. Asimismo, se consagra el principio de subsidiariedad de la adopción internacional de menores de nacionalidad mexicana –aunque aquí se debería haber hecho referencia a la residencia en lugar de la nacionalidad–, al disponerse que procederá, una vez que se haya examinado adecuadamente las posibilidades de asignar a la niña, niño o adolescente para adopción nacional.

De conformidad con el artículo 88 del reglamento, la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes residentes en México durante el procedimiento de adopción internacional le compete al Sistema Nacional DIF (Desarrollo Integral de la Familia), en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores (Cancillería) y la autoridad central del país de residencia habitual de los adoptantes.

Al Sistema Nacional DIF le corresponde elaboración y emisión de un informe de adoptabilidad que deberá contener una serie de datos del menor, entre los cuales se destacan su situación jurídica y los motivos por los cuales no se pudo encontrar una familia nacional que pudiera adoptarlo (artículos 89 y 90 del reglamento).

En lo atinente a la idoneidad de los solicitantes para ser adoptantes, la autoridad central del país donde éstos residen habitualmente presentará un certificado de idoneidad, lo que será verificado por el Sistema Nacional DIF a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores; todo esto con la finalidad de garantizar el interés superior de la niñez y que la adopción internacional no tenga fines ilícitos (artículo 93). El Sistema Nacional DIF revisará el certificado de idoneidad y determinará si los solicitantes cumplen, o no, con los requisitos para la adopción internacional. Además de la idoneidad de los futuros padres adoptivos y de que éstos hayan sido convenientemente asesorados, el DIF revisará que la autoridad central emisora del certificado de idoneidad haya constatado que la niña, niño o adolescente “ha sido o será autorizado a entrar y residir permanentemente en el país de residencia habitual del solicitante” (artículo 95).

Cuando el Sistema Nacional DIF determine que, en términos de los tratados internacionales, los solicitantes cumplen con los requisitos para la adopción internacional, enviará el expediente Sistema de la Entidad mexicana donde resida la niña, niño o adolescente (artículo 93). Y una vez que los solicitantes reciban el informe de adoptabilidad, deberán emitir su aceptación, que será igualmente enviada al Sistema de la Entidad correspondiente (artículo 97).

Una vez que la adopción sea otorgada mediante sentencia ejecutoriada del órgano jurisdiccional competente, la Secretaría de Relaciones Exteriores –a petición de parte– certificará que el procedimiento se haya efectuado de conformidad con los tratados internacionales de los que México es parte y, en su caso, expedirá un pasaporte al menor adoptado (artículo 98). Finalmente, el Sistema Nacional DIF debe dar seguimiento a la convivencia y al proceso de adaptación de la niña, niño o adolescente adoptado residente en el extranjero (artículo 99).

Cuando se trata de una adopción internacional en la que México es país de recepción de una niña, niño o adolescente que residía en el extranjero, para el procedimiento se estará a lo que disponga la autoridad central de ese país, en términos de los tratados internacionales (artículo 101). En estos casos, el certificado de idoneidad de los adoptantes debe expedirlo el Sistema Nacional DIF o los Sistemas de las Entidades, en el ámbito de sus competencias; además de la idoneidad, el certificado acreditará que los solicitantes fueron asesorados conforme a los tratados internacionales (artículo 103). En los casos en los que sea necesaria una autorización para que la niña, niño o adolescente adoptado pueda ingresar al territorio mexicano, la expedición de dicha autorización le compete a la Secretaría de Gobernación, a través del Instituto Nacional de Migración (artículo 104).

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