Estados Unidos: La reforma de las Reglas Federales de Procedimiento Civil en materia de Discovery

Por Zhandra Marin

Luego de 5 años de arduas negociaciones, en abril de 2015, la Corte Suprema de los Estados Unidos aprobó varios cambios a las Reglas Federales de Procedimiento Civil (las Reglas), los cuales se espera entren en vigencia el 1 de diciembre de 2015. En esta nota reseñaremos brevemente los cambios en materia de Discovery y su posible impacto en las técnicas de litigio norteamericano.

Una de las innovaciones más importantes es la modificación del artículo 26 de las Reglas, el cual define el Discovery. La reforma introduce el principio de proporcionalidad del Discovery, el cual limita su ámbito de aplicación a “aquello que es proporcional a las necesidades del caso”.

Esta nueva definición de Discovery contrasta con la incluida en la versión anterior de las Reglas, la cual conducía a un ámbito de aplicación más amplio. Dicho ámbito permitía que el Discovery se aplicase a toda aquella evidencia que “razonablemente pudiera resultar en el descubrimiento de evidencia admisible”. La amplitud de esta definición permitía el uso y abuso de estrategias procesales dilatorias y elevaba exponencialmente los precios de la litigación.

Debido al lugar estelar que juega el Discovery en la cultura de litigación norteamericana, cualquier cambio en su ámbito de aplicación y concepto será difícil de implementar. A los fines de promover una transición menos traumática, los redactores de la reforma incluyeron conceptos orientadores para guiar al juez y a las partes en la correcta aplicación del principio de proporcionalidad. Según la nueva redacción del artículo 26, la determinación de “aquello que es proporcional a las necesidades del caso” dependerá de la cuantía de la controversia, la importancia del caso, la relevancia del Discovery en la resolución del caso y los recursos de las partes.

Igualmente, deberá determinarse si la carga y/o el costo del Discovery son mayores que su posible beneficio. Estas directrices deberán aplicarse como resultado del análisis de cada caso concreto, por lo tanto, el principio de proporcionalidad concede al juez un rol más protagónico en el proceso civil. También se espera que este principio incremente la cooperación entre las partes y entre las partes y el juez.

En conclusión, las modificaciones tienen por objetivo el aumento de la efectividad y eficiencia del proceso probatorio, re-direccionando la atención de las partes y el juez hacia los aspectos substanciales del juicio y disminuyendo la estelaridad del Discovery, cuya complejidad lo había transformado en un proceso quasi independiente.

Esta reforma, sin embargo, no entrará en vigencia libre de dudas, puesto no hay certeza en cuanto a la interpretación que las partes o el juez darán a “aquello que es proporcional a las necesidades del caso” y a la aplicación práctica del principio y sus directrices, ¿tendrá el juez que determinar la proporcionalidad de cada prueba o bastará una determinación general?

Sólo quedará esperar y ver cómo se incorpora esta reforma a la cultura litigiosa de los Estados Unidos de Norteamérica.

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