Brasil: Recepción de laudos arbitrales. Cuestión de Derecho y no de Estado

Por Renata Alvares Gaspar

De conformidad con el asunto referido (SEC 9880), CIMC RAFFLES OFFSHORE (SINGAPORE) LIMITED y YANTAI CIMC RAFFLES OFSHORE LIMITED, han promovido un arbitraje en contra de SCHAHIN HOLDING S. A. y otros, ante el CIRD, de la Asociación Americana de Arbitraje en Nueva York (en inglés ICDR: International Centre for Dispute Resolution, división de la AAA).

Según se lee en la decisión adoptada por el STJ (Superior Tribunal de Justicia de Brasil), las demandantes salieron vencedoras del procedimiento arbitral referido, lo que les otorgó el derecho a recibir de las demandadas la suma de USD 69.470.777,41.

Como la decisión no fue cumplida de forma voluntaria por las partes perdedoras, las demandantes promovieron en Brasil un proceso de reconocimiento de la sentencia arbitral extranjera, ya que la misma fue dictada fuera del territorio nacional. El objetivo era abrir en Brasil la vía ejecutiva, para permitir la ejecución forzosa del laudo.

Citadas las demandadas, éstas solicitaron en la contestación de la demanda la suspensión del proceso de reconocimiento, por un lapso máximo de 12 meses. La razón de tal solicitud era que, en ese momento, se estaba tramitando en Inglaterra un arbitraje relativo a contratos conexos e interdependientes. Además, solicitaron que el proceso judicial de reconocimiento fuese decretado “sigiloso”, para que dos de las demandadas pudiesen reunir los documentos probatorios de sus defensas de mérito, los cuales estaban referidos a los contratos establecidos entre las partes.

Finalmente, sostuvieron que el laudo arbitral en cuestión no era firme, y por lo tanto no podría ser exigible en Brasil. En efecto, para poder ser exigible en Brasil, el laudo debería igualmente ser exigible en la sede del arbitraje, lo que no sucedía, ya que las leyes del lugar del procedimiento exigen que el laudo pase por el proceso judicial de ratificación/homologación antes los tribunales estatales neoyorquinos. Lo que no había ocurrido a la fecha de la contestación. Y como si todo ello fuera poco, alegaron también cuestiones de fondo, lo que requeriría del STJ enfrentar cuestiones de fondo del proceso arbitral.

Tras la vista y presentación del parecer del Ministerio Fiscal(1) favorable al reconocimiento, el tribunal, en sentencia de fecha 27 de mayo de 2014, ha decidido:

1. En Brasil el reconocimiento es un proceso de forma –delibatio– y no de fondo, con lo cual al tribunal solo le resta verificar la observancia de los requisitos legales para la concesión y/o denegación de la petición de homologación;

2. Que la ley 9.307/96, ley de arbitraje, establece en su artículo 35 que para ejecutar en Brasil una decisión arbitral extranjera, la misma solo precisa ser homologada por el STJ. Con lo cual, la supuesta falta de ratificación-homologación por las cortes neoyorquinas no impide la concesión de homologación por parte del STJ;

3. Siendo el proceso de reconocimiento una cuestión de forma y no de fondo, afirmaron los juzgadores que al tribunal no puede entrar a conocer el mérito de la disputa entre partes, ya que no es su competencia determinar responsabilidades contractuales; y

4. Finalmente, el tribunal decidió que el hecho de estar tramitando en Londres otro arbitraje, entre las mismas partes y con similitud de objeto, no impide la homologación en Brasil, puesto que el sistema de DIPr nacional no regula la litispendencia internacional. En caso de competencia concurrente, como ocurre en este asunto, el STJ debe verificar los requisitos legales de la decisión cuyo reconocimiento se solicita y, no habiendo violación del orden público, conceder el pleito formulado.

De tal suerte y por las razones indicadas, el STJ concedió la homologación del laudo arbitral extranjero, con lo cual consolida su postura a favor del respeto y de la libre circulación de los laudos arbitrales extranjeros, tal como se espera de un Estado que, no solo ha ratificado la convención de Nueva York de 1958 sobre reconocimiento de sentencias arbitrales extranjeras, sino que además, en su legislación interna –ley de arbitraje brasileña y Regimiento interno el STJ–, dispone el reconocimiento de los laudos arbitrales, a excepción a aquellos que violen el orden público y la soberanía nacional.

Lo que este precedente nos indica a todos los que laboramos en el ámbito arbitral, es que el sistema interno está diseñado para garantizar la libre circulación de laudos arbitrales, nacionales y extranjeros, sin brindar protección especial alguna a quienes se encuentren domiciliados en Brasil. Tal postura indica que efectivamente en Brasil las cuestiones referentes al arbitraje extranjero son temas jurídicos y no políticos, como ya hemos concluido desde hace mucho, cuando afirmamos que en Brasil, desde la entrada en vigor de la ley de arbitraje, pasando por el desplazamiento de competencia del Supremo Tribunal Federal para el Superior Tribunal de Justicia, la recepción de sentencias arbitrales extranjeras ha dejado de ser cuestión de Estado para ser cuestión de Derecho(2).

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(1) En sede de reconocimiento de decisión extranjera en Brasil, el Ministerio Fiscal actúa como custos legis por disposición legal.

(2) Cf. ALVARES GASPAR, Renata, Reconhecimento de sentenças arbitrais estrangeiras no Brasil, Atlas, São Paulo: 2009, p. 273.

Un comentario en “Brasil: Recepción de laudos arbitrales. Cuestión de Derecho y no de Estado

  1. Corroborando la importancia creciente que el arbitraje viene asumiendo en el escenario jurídico brasileño, debemos también tomar en cuenta la edición, publicación y entrada en vigencia el pasado 27/07/2015 del nuevo diploma legal destinado a disciplinar el Arbitraje, incluso y principalmente, el Arbitraje Internacional. La Ley 13.129/15, publicada el 27/05/2015, con “vacatio legis” de 60 días, pasó a ser parte integrante de la legislación brasileña en la mencionada fecha. Resaltamos el cambio definitivo de competencia para apreciar la homologación de los laudos extranjeros desde el STF (Supremo Tribunal Federal; nuestra Corte Constitucional) al STJ (Superior Tribunal de Justicia) consagrado en su artículo 35. Esperemos que la edición de la nueva ley y sus ajustes colaboren, aún más, en la difusión del Arbitraje.

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