El tráfico de personas y sus diversas relaciones con el comercio internacional

Por Zhandra Marín*

Últimamente, el tráfico de personas es un tema recurrente en los noticieros del mundo, ya que diversas crisis humanitarias se desarrollan simultáneamente en el sudeste asiático, el mediterráneo y África occidental. Por su parte, en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, los partidos democrático y republicano actúan conjuntamente para discutir y aprobar modificaciones, y añadir nuevas regulaciones a ley sobre tráfico de personas.

A pesar de la cobertura mediática, cuando se habla de tráfico de personas se piensa en individuos trasladados del país “A” al “B”, con fines de operar como trabajadores sexuales bajo coerción. Esta actividad, sin embargo, involucra muchos otros aspectos, tales como la servidumbre domestica, los niños soldado, y los no siempre estudiados puntos de conexión con el comercio internacional. La presente nota se concentrará en estos últimos y su relación con la labor forzada, así como en la mención de diversas soluciones propuestas por organizaciones internacionales para transformar las compañías en actores activos en la lucha contra este mal que aqueja al mundo moderno(1).

El tráfico de personas se conoce como la esclavitud moderna, ya que involucra la inducción, reclutamiento, transporte y mantenimiento de individuos, por medio de fuerza, fraude, coerción o engaño, a los fines de realizar trabajos forzados como proveedores de sexo (adultos y menores), trabajadores domésticos, peones, trabajadores infantiles y niños soldados, entre otros. Este delito se vincula al comercio internacional desde múltiples perspectivas:

1) Mediante el uso de bienes o servicios legítimos y pertenecientes a terceros no involucrados, a los fines de completar alguno de los pasos o requerimientos logísticos conducentes al tráfico de personas. Esto ocurre puesto que, en muchos casos, el traficante se ve obligado a utilizar compañías legalmente establecidas y reconocidas (como agencias de reclutamiento laboral, agencias de viajes, compañías aéreas o de transporte terrestre, hoteles, etc.) a los fines de identificar, transportar o alojar a sus víctimas, por ejemplo.

En este sentido, es importante aclarar que el tráfico de personas no es siempre ejecutado por criminales de poca monta o círculos “underground”. En los supuestos que involucran múltiples jurisdicciones, la justicia se enfrenta a sofisticadas organizaciones criminales internacionales. En algunas instancias, tales organizaciones cuentan con sus propias compañías, legalmente registradas y operativas, las cuales son utilizadas con fines de reclutamiento, logística y producción de bienes o servicios.

Un ejemplo serían las compañías de reclutamiento de personal para hospitales o trabajadores domésticos, a quienes se les ofrecen ciertas condiciones y beneficios laborales, que son drásticamente alterados una vez la víctima llega al lugar de destino. Otro ejemplo común son aquellas compañías que ofrecen “paquetes” a trabajadores migrantes, que incluyen encontrar una vacante y organizar la logística para viajes internacionales. Los precios a cancelar por estos paquetes son alterados para inducir un elevado endeudamiento de la víctima, quien queda a merced de la compañía, trabajando para cubrir sus gastos mínimos y cancelar lo adeudado a sus “captores”.

2) Mediante el uso o consumo por terceros no involucrados del producto generado por las víctimas del tráfico de personas. Esta vinculación con el comercio internacional se ha visto exacerbada con la globalización, ya que la mayoría de los productos de consumo masivo, normalmente requieren la intervención de mas de una compañía a los fines de generar el producto final. Esto implica que componentes o secciones del proceso productivo son obtenidos o ejecutados por sub-contratistas, muchas veces en una jurisdicción distinta a la de la marca reconocida, en la cual las regulaciones laborales son de menor intensidad (tanto en la letra como en su ejecución) que las del destino final del producto.

Emporios comerciales como GAP, Nike, Nestlé y Cadbury han sido objeto de situaciones en las cuales el público veta sus productos debido a que supuestamente habrían utilizado materia prima recolectada o procesada por víctimas del tráfico de personas, o debido a que sus sub-contratistas habrían utilizado como mano de obra víctimas de esta terrible realidad. Igualmente, se conoce de restaurantes, procesadores de alimentos y constructoras, que emplean directa o indirectamente esclavos modernos. En oportunidades, los contratistas actúan sin estar al tanto de su situación, ya que los su personal lo maneja una agencia o tercera parte, quien es el victimario directo.

Lamentablemente, el uso de trabajadores víctimas del tráfico de personas en la generación de bienes y servicios crea realidades equívocas con respecto al valor de los productos y desestabiliza los mercados doméstico e internacional. El consumidor, por naturaleza, siempre busca el mejor equilibrio precio/producto, por lo tanto, introducir al mercado bienes y servicios “baratos”, generados por trabajadores abusados malacostumbra al consumidor, ya que trastorna su percepción del precio justo.

Dado que el tráfico de personas a aumentado exponencialmente en la última década (Pasando de 44 billones de dólares y 2.4 millones de víctimas en 2005 a 132 billones de dólares y 21 millones de víctimas en 2015), la Organización Mundial del Trabajo, las Naciones Unidas y miles de ONGs trabajan incansablemente para crear e impulsar la aplicación de soluciones y medidas preventivas para disminuir el tráfico de personas.

Estas medidas requieren de la participación de los gobiernos, consumidores y, en especial, de los comerciantes. Para estos últimos se han elaborado manuales de sugerencias que incluyen el requerimiento de certificaciones del origen y métodos de obtención de la materia prima, la colaboración y supervisión directa y reiterada de sus proveedores y sub-contratistas, el acceso y discusión de los contratos de empleo de sus empleados directos e indirectos, así como de sus sub-contratistas, el entrenamiento de los trabajadores para identificar indicadores de víctimas, entre otros.

La lucha contra el tráfico de personas es un problema complejo que requiere de soluciones colaborativas. Sus nexos con el comercio internacional aproximan esta realidad a cada uno de nosotros, como empleadores, abogados y consumidores. Igualmente, nos invita a reflexionar, ya que probablemente esté ocurriendo en nuestros propios países y simplemente no esté siendo reportada.

___________________________________
* Abogado graduado de la Universidad Católica Andrés Bello, Magister Scientiarum en Derecho Internacional Pricado y Comparado de la Universidad Central de Venezuela, LLM en International and Comparative Law de la Universidad de Tulane, Doctor en Derecho de la Universidad de Tulane.

(1) Una de las más completas definiciones sobre el tráfico de personas es la incluida en el artículo 3.a del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, la cual define el tráfico de personas en los siguientes términos:
“Para los fines del presente Protocolo: a) Por “trata de personas” se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.”

Un comentario en “El tráfico de personas y sus diversas relaciones con el comercio internacional

  1. Estimada Doctora Zhandra Marín, de gran interés su articulo; en esta linea de investigación, cabria la posibilidad de incluir el trafico de jugadores amateur, los cuales son objeto de exposición en eventos y competiciones internacionales, que producen importantes beneficios para sus organizadores, producto de la comercialización y del patrocinio publicitario, pero los jugadores por su condición de amateur no reciben participación en dichos beneficios. Saludos cordiales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *