México: las facturas expedidas en el extranjero no requieren apostilla

Por María Mercedes Albornoz

El Primer Tribunal Colegiado en materia Administrativa del Primer Circuito ha resuelto recientemente, por unanimidad, la Revisión administrativa (Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo) 274/2014, en cuanto a si se necesita o no se necesita apostillar las facturas comerciales expedidas fuera de México, a efectos de que las mismas puedan ser valoradas por la autoridad fiscal mexicana, el SAT (Servicio de Administración Tributaria).

La Tesis Aislada I.1o.A.78 A (10a.) (Registro 2007702) emitida por el referido tribunal colegiado y publicada en el Semanario Judicial de la Federación del día 17 de octubre del año en curso, indica que las facturas comerciales expedidas en el extranjero no requieren ser apostilladas para que las pueda valorar la autoridad fiscal.

La controversia surgió a raíz de que una norma de la Resolución Miscelánea Fiscal para 2010 exige apostilla o legalización de los documentos privados emitidos en el extranjero que sean presentados por particulares ante autoridades administrativas nacionales. En este sentido, la regla I.1.3 establece:

“Para los efectos de los artículos 18, 18-A y 19 del CCF, y sin perjuicio de lo establecido en los tratados internacionales, respecto de las promociones presentadas por contribuyentes ante las autoridades fiscales, que vienen acompañadas de documentos emitidos en el extranjero, se estará a lo siguiente:

II. Cuando los contribuyentes acompañen a su promoción documentos privados, los mismos deberán estar protocolizados o certificados, así como apostillados si fueron emitidos en un país signatario de la “Convención de la Haya por la que se suprime el requisito de legalización de los documentos públicos extranjeros”, o legalizados cuando hayan sido emitidos en un país no signatario de la referida Convención.”

Sin embargo, el tribunal tuvo en cuenta la finalidad de la Convención de La Haya del 5 de octubre de 1961 que suprime la exigencia de legalización de los documentos públicos extranjeros, (a saber, certificar la autenticidad de la firma, la calidad con que el signatario del documento haya actuado y, en su caso, la identidad del sello o timbre que el documento ostente) y el carácter privado de la factura comercial, así como la ausencia de exigencia legal de firma, para arribar a la conclusión de que no se requiere la apostilla de las facturas comerciales expedidas en el extranjero. La Tesis Aislada I.1o.A.78 A (10a.) dispone:
“FACTURAS COMERCIALES EXPEDIDAS EN EL EXTRANJERO. NO REQUIEREN APOSTILLARSE PARA QUE PUEDAN SER VALORADAS POR LA AUTORIDAD FISCAL.

De conformidad con la fracción II de la regla I.1.3. de la Resolución Miscelánea Fiscal para 2010 -que se reitera en las resoluciones de 2011 y 2012-, los documentos privados que anexen los contribuyentes a sus promociones deben estar protocolizados o certificados, así como apostillados si fueron emitidos en un país signatario de la Convención por la que se Suprime el Requisito de Legalización de los Documentos Públicos Extranjeros, o legalizados cuando hayan sido emitidos en un país no signatario de ésta. Sin embargo, la citada disposición no es aplicable tratándose de facturas comerciales expedidas en el extranjero, pues la finalidad de la apostilla, de acuerdo con los artículos 1, 2 y 3 del mencionado tratado internacional, es certificar la autenticidad de la firma, la calidad con que el signatario del documento haya actuado y, en su caso, la identidad del sello o timbre que el documento ostente, requisitos que no pueden verificarse tratándose de esa clase de documentos, ya que, además de que no se acostumbra suscribirlos, no existe disposición legal en el sistema jurídico mexicano que así lo prescriba. Por tanto, en su calidad de documentos privados, deben ser valorados libremente por la autoridad fiscal aun cuando no se encuentren apostillados, toda vez que el cumplimiento de ese requisito puede tener alguna relevancia o significación en relación con documentos que, por ley, deben estar firmados, pero no respecto de aquellos en que no se exige esa formalidad.”

Nótese que más allá de que la factura comercial esté firmada o no, al ser un documento de carácter privado, queda fuera del ámbito material de aplicación de la Convención de La Haya, cuyo artículo 1° establece:

“El presente Convenio se aplicará a los documentos públicos que hayan sido autorizados en el territorio de un Estado contratante y que deban ser presentados en el territorio de otro Estado contratante” (la cursiva nos pertenece).

Por consiguiente, el SAT no puede exigirle a un contribuyente que le presenta una factura comercial expedida en el extranjero, que la misma esté apostillada.

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