Argentina estrena Código Civil y Comercial

Por Javier Ochoa Muñoz

Esta semana el Derecho en Latinoamérica ha recibido una noticia de inmensa relevancia.

Nos referimos a la promulgación del nuevo Código Civil y Comercial de Argentina, que entrará en vigencia el 1º de enero de 2016.

Ya esperaremos los comentarios más autorizados y precisos de nuestros colegas y colaboradores argentinos, pero adelantamos esta información para contribuir difundir tan importante acontecimiento.

Se trata de un instrumento cuya elaboración estuvo coordinada por una comisión de juristas de alto renombre: RICARDO L. LORENZETTI, ELENA HIGHTON de NOLASCO y AIDA KEMELMAJER de CARLUCCI.

A partir de una muy rápida y dispersa lectura, apreciamos que uno de los rasgos más sobresalientes del nuevo código es su orientación a incorporar los cambios jurídicos provocados por el avance progresivo de los derechos humanos.

El texto supera los 2600 artículos, entre los cuales se plantean modificaciones y avances significativos en distintas áreas del Derecho Civil y Comercial.

En lo que concierne a los litigios internacionales, el Código intenta sistematizar las normas (actualmente dispersas en diversas leyes) sobre Derecho Internacional Privado, incluyendo el Derecho Procesal Civil Internacional, a través de una exhaustiva regulación de los aspectos procesales y de Derecho aplicable (arts. 2594 al 2671).

Uno de los planteamientos que llama la atención, y que demuestra la orientación del nuevo Código hacia la garantía de los derechos humanos, especialmente el derecho de acceso a la justicia, es la consagración del foro de necesidad:

“Artículo 2602.- Foro de necesidad. Aunque las reglas del presente Código no atribuyan jurisdicción internacional a los jueces argentinos, éstos pueden intervenir, excepcionalmente, con la finalidad de evitar la denegación de justicia, siempre que no sea razonable exigir la iniciación de la demanda en el extranjero y en tanto la situación privada presente contacto suficiente con el país, se garantice el derecho de defensa en juicio y se atienda a la conveniencia de lograr una sentencia eficaz.”

Asimismo, el nuevo Código también evidencia una tendencia hacia la protección de los derechos de las personas más débiles en las relaciones privadas internacionales. La regulación de la jurisdicción en materia de relaciones de consumo es un ejemplo muy ilustrativo de ello:

“Artículo 2654.- Jurisdicción. Las demandas que versen sobre relaciones de consumo pueden interponerse, a elección del consumidor, ante los jueces del lugar de celebración del contrato, del cumplimiento de la prestación del servicio, de la entrega de bienes, del cumplimiento de la obligación de garantía, del domicilio del demandado o del lugar donde el consumidor realiza actos necesarios para la celebración del contrato.
También son competentes los jueces del Estado donde el demandado tiene sucursal, agencia o cualquier forma de representación comercial, cuando éstas hayan intervenido en la celebración del contrato o cuando el demandado las haya mencionado a los efectos del cumplimiento de una garantía contractual.
La acción entablada contra el consumidor por la otra parte contratante sólo puede interponerse ante los jueces del Estado del domicilio del consumidor.
En esta materia no se admite el acuerdo de elección de foro.”

Otro aspecto que atrae mucho la atención en la Argentina, ante la situación monetaria que vive ese país, recae en la regulación de los contratos en dólares. Las normas al respecto (arts. 765 y 766) ya han sido objeto de polémicas y dudas. Esperaremos las opiniones de los amigos argentinos para difundirlas entre nuestros lectores.

El texto completo y otros documentos de interés relacionados al nuevo Código están disponible en una página web dedicada especialmente al mismo.

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