3° Reporte: XLI Curso de Derecho Internacional de la Organización de los Estados Americanos

Por Florencia S. Wegher Osci*

“Pero sabes también mejor que nadie que existen otras leyes más sutiles que no están escritas, otras costumbres y otras prácticas que están más allá de las leyes fijadas en los códigos. Y tales leyes son más eficaces que las escritas”.
– Sándor MARAI

“Si olvidas el futuro, pierdes el presente […] Para eso sirve el futuro: para construir el presente con verdaderos proyectos de seres vivos”.
-Muriel BARBERY

A los que nos apasionamos del Derecho, su omnipresencia nos encuentra a cada paso y en cada pequeño momento de nuestras vidas, es por ello que lo vemos no solo en El Proceso de Kafka o en Crimen y Castigo de Dostoievski sino también en otras formas del arte, como en pasajes de novelas que nos hagan pensar en el soft law o en los dibujos de Quino que nos permitan figurar las diferentes formas que pueden adoptar la justicia y sus relaciones con la sociedad.

Sea como disparadores, sea como instrumentos metodológicos para acercar el conocimiento, la realidad es que estas referencias nos permiten observar el derecho no sólo en su fase abstracta sino en su conexión más estrecha con la realidad, esto es, aquello que lo vincula con el devenir de las personas y las cosas.

En este orden de ideas, los fragmentos arriba citados ilustran el espíritu de las clases de la tercera y última semana del XLI Curso de Derecho Internacional de la Organización de los Estados Americanos, en Rio de Janeiro y en la que estuvieron concentradas las conferencias referidas a temas de Derecho internacional privado, con los seminarios de los profesores Diego Fernández Arroyo, Javier Ochoa Muñoz y la profesora Caroline Kleiner de la Universidad de Estrasburgo.

El profesor Fernández Arroyo, propuso una serie de tópicos a modo de ejes para generar una discusión en torno a la legitimidad del arbitraje comercial internacional, a la luz de su sostenido crecimiento. Sobre el particular, señaló que el creciente desarrollo del arbitraje comercial internacional, importa una reducción notable del rol de los tribunales judiciales, que nos demanda un llamado a la reflexión y el replanteo de algunos aspectos centrales de la institución, como la necesidad de mayores exigencias en cuanto a la visibilidad, a la coherencia de los laudos y a la responsabilidad que le puede caber a los árbitros.

En este sentido destacó la importancia del trabajo conducido por Naciones Unidas en la elaboración de documentos de trabajo, convenciones y leyes modelo, en tanto estos instrumentos –junto con otros factores no menos relevantes– han permitido la construcción y evolución de verdadero orden jurídico arbitral que Emanuell Gaillard ha llegado a calificar como autónomo.

En especial, refirió a la trascendencia de la Convención sobre el Reconocimiento y la Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras, firmada en Nueva York en 1958, que al día de hoy lleva ronda las 150 ratificaciones, entre ellas la de todos los países latinoamericanos, y al carácter universal de ésta y la forma en que se complementa con otros instrumentos, como las leyes estatales, los reglamentos de las instituciones y, muy especialmente, las reglas de soft law de instituciones privadas u organismos dedicados al comercio internacional.

Por su parte, el Profesor Ochoa Muñoz comenzó sus clases con una cita de quien fuera su maestra, Tatiana B. de Maekelt, la que se refería a esta apasionante rama del derecho internacional como “…un derecho vivo, en constante evolución, adaptable a los cambios del derecho actual”.

En sus presentaciones abordó diferentes aspectos del acceso a la justicia en el plano de los litigios civiles internacionales, sobre la base de contenidos tanto teóricos como prácticos, componentes inextricables en el desarrollo de la temática en cuestión.

Ochoa Muñoz trabajó con casos que tuvieron gran repercusión, como “Chevron”, “Kiobel” o “Chiquita Brands”, en los que se han cristalizado las consecuencias que los diferentes problemas de cooperación judicial internacional y acceso a la justicia –entendidas en un sentido amplio– pueden causar en la realización de la Justicia. En relación a ello, señaló, la importancia de las tareas conducidas por la Conferencia de La Haya en la materia, así como de la propia OEA a través de los instrumentos convencionales elaborados en el marco de las Conferencias Especializadas sobre Derecho Internacional Privado, CIDIP, e inclusive de otros dispositivos como las guías de buenas prácticas elaborados por diferentes organismos.

Siguiendo la tónica del curso, la profesora Caroline Kleiner, abordó cuestiones referidas a los diferentes mecanismos de solución de controversias en materia de deuda soberana, problemática que se ha acentuado en los últimos tiempos dada una miríada de factores que convergen como la crisis financiera global, la mayor circulación de instrumentos de la deuda adquirida por Estados soberanos y, principalmente, la globalización del litigio en torno a estos.

Todos estos factores –remarcó Kleiner– abrevan en debates que urgen a problematizar de manera actual las respuestas que el derecho internacional ha ofrecido, en relación a las que actualmente debería poder ofrecer.

Asimismo, contamos con la presencia de la Embajadora Tiina Intelmann, Presidenta de la Asamblea de Estados parte de la Corte Penal Internacional, quien desarrolló la importancia del apoyo y la participación de los Estados en la Corte Penal Internacional a través de la Asamblea de Estados parte, órgano que los reúne periódicamente.

Por su parte, Gabriel Pablo Valladares –Miembro del Comité Internacional de la Cruz Roja– nos introdujo en el extenso y arduo campo de trabajo del Derecho Internacional Humanitario, con especial énfasis la labor de la Cruz Roja.

El cierre del evento estuvo a cargo de la Embajadora Intermann, de Christian Perrone, Secretario Administrativo del Comité Jurídico Interamericano en representación de éste y de Diego E. Ríos Solares, becario del curso quien, con sentidas palabras, resumió la experiencia en Río de Janeiro. Para muestra, un botón:

“Es nuestro deseo que la Organización de los Estados Americanos lleve consigo nuestras infinitas gracias por permitirnos participar en el curso, por ser leal a sus ideales y jamás rendirse en la difusión y promoción de la paz, la justicia, la solidaridad, la soberanía estatal, la democracia, pilares sin los que hoy no se podría concebir la vida en sociedad”.

* Abogada egresada de la Universidad Nacional del Litoral, maestranda en Derecho Internacional Privado en la Universidad de Buenos Aires, docente de Derecho Internacional Privado en la Universidad Nacional del Litoral y miembro de la Asociación de Derecho Internacional Privado, ASADIP

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